Una vez que hemos averiguado si necesitamos un inversor monofásico o trifásico para el hogar según la configuración eléctrica de nuestra casa, podemos optar por inversores solares con conexión a la red o de conexión aislada. El primer tipo de tecnología nos permitirá verter excedentes a la red eléctrica y los sistemas que no están conectados a la red, necesitarán una batería que permita almacenar la energía que no se ha consumido, suponiendo el 100% de la independencia de la red tradicional. Dentro de cada tipología, encontraremos los diferentes tipos de tecnología que se pueden aplicar.

Las instalaciones fotovoltaicas donde se han instalado inversores eléctricos con conexión a la red, transforman la energía solar procedente de las placas solares en electricidad apta para el consumo doméstico con la posibilidad de verter los excedentes generados a la red y obtener la compensación económica oportuna.
Dicho de otra manera, el inversor es el “cerebro” de nuestra instalación que decide de dónde consume (paneles, red o en su caso, baterías) y opera el resto de elementos para que tengamos energía en casa.
Diferenciamos cinco tipos de inversores eléctricos conectados a la red: string o en cadena, micro inversores, híbridos, optimizadores de potencia y módulos inteligentes.

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